El gran misterio de la justicia.

La Torah enseña que la justicia de Dios no siempre se ve inmediata. A veces, la persona buena pasa pruebas porque el sufrimiento puede refinar, despertar humildad, fortalecer el alma y traer una recompensa mayor que no siempre es visible en este mundo.

Mientras tanto, el malvado puede prosperar por un tiempo porque Dios le permite libertad y paciencia, dándole oportunidad de cambiar. Pero la Torah recuerda que la riqueza, el poder o el éxito externo no siempre significan bendición verdadera.

Como dice el libro de Tehilim 37:2

“No tengas envidia de los malvados… porque pronto se marchitarán.”